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The Drones

The Drones

El nuevo mundo de The Drones es un lugar exótico, un mundo habitado por esquinas oscuras, avenidas poco exploradas, lienzos escasos y densos, estimulantes cimas y abrevaderos... y eso es solo el vecindario que rodea a su estudio de grabación.

De hecho, no es solo un estudio. Es una casa en medio del campo que el cantante australiano de la banda, Garth Liddiard y la bajista Fiona Kitschin, su socia, descubrieron en Enero de este año y decidieron convertir en su casa.

Una vez instalados, se dieron cuenta que también era el lugar perfecto para grabar el cuarto album de The Drones, Havilah, que se publicará en Australia por ATP Recordings el 20 de Septiembre.

El espléndido aislamiento en el que Havilah se creó, se basa en los valles de Mt. Buffalo, alguna vez una tierra rica, fuera de la ciudad de Myrtleford en el condado de Victoria.

En Febrero, Liddiard empezó a escribir nuevas canciones para el nuevo disco. Dos meses más tarde el guitarrista Dan Luscombe, la última novedad en The Drones, y el baterista Michael Noga se unieron a Liddiard y Kitschin para ensayar el nuevo material.

Entonces el productor e ingeniero Burke Reid (The Mess Hall, Gerling) entró con la marcha de grabación por la puerta y sin ellos, y en dos semanas en el apartamento, hasta que al fin estuvo hecho.

\"Es como un pequeño mundo dentro de él mismo, en el campo\" dice Liddiard.
\"Es un lugar hermoso. No siempre puedes encontrar un buen lugar para grabar, pero si puedes encontrar una casa como ésta es un valor añadido\"

Havilah, como todo lo que The Drones han hecho, es un disco de contradicciones, donde la repetición se encuentra con la belleza, la melancolía lucha con guitarras violentas, y la voz incendiaria de Liddiard ilumina su poesía angular.

Esta vez la misma naturaleza, sin ningún orden en particular, de la luna (Penumbra), el divorcio (The Drifting Housewife), y la adquisición de poder divino y del culto de John Frum (I am the Supercargo).

Es un disco que está lleno de la innovación y de la integridad artística que ha hecho de The Drones, uno de los grupos australianos de rock más aclamados por la crítica de allí y del extranjero durante los últimos cuatro años.

Fue esa chispa de originalidad y desbordado caos de la banda de Melbourne, el que les permitió ganar el Premio de la música Australiana en 2006 por su álbum de debut Wait Long By The River y The Bodies Of Your Enemies Will Float By.

Esa misma necesidad de traspasr los límites, les llevó a un viejo molino en Tasmania para grabar su siguiente album, el ganador de Gana Mill de 2006, y en 2008 su invención, innovación y aislamiento se han combinado para producir a modo de fuegos artificiales su trabajo más logrado hasta la fecha. Havilah (el nombre, en caso que no lo sepáis, hace referencia a una tierra bíblica cercana al Jardín del Edén, y al valle en el cual se grabó el disco).

La sobresaliente balada Cold And Sober, es una canción que The Drones han grabado varias veces durante su reinado de ocho años, sin que nunca acabara de funcionar. \"Esta vez simplemente funcionó\" dice Liddiard. También está la relativa inmediatez pero compleja estructura del primer single, The Minotaur.

Es melancólico, cierto, pero Havilah, en su forma y en su presentación, es también una celebración. Es una declaración más positiva que su predecesora. \"Gala Mill es tan bonita como jodidamente depresiva\" es la postura de Liddiard en este trabajo en particular. \"No es como irse de vacaciones de verano. Esta vez estábamos preparados para algo que no fuese una experiencia terrible cada vez que tuviéramos que tocarlo. Y yo quería escribir canciones un poco más abstractas, para que cada uno pudiera entenderlas a su manera\".

Una vez que has estado cerca de esas 10 canciones por unas horas, no es difícil poder crear tu propia idea sobre ellas.

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